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Los propietarios de una embarcación tienen a su disposición varias fórmulas para poder disfrutar de un punto de atraque del que puedan hacer uso para la estancia del barco durante los momentos temporales en los que no están navegando.

Las principales alternativas son la cesión del uso preferente del amarre o el arrendamiento del mismo que, como punto de partida pueden parecer similares (disponer de un espacio de agua para la estancia de la embarcación), pero que presentan importantes diferencias en la práctica.

Vamos a comentar en primer lugar algunas cuestiones previas que conviene tener en cuenta y, a continuación, veremos en qué consiste cada una de estas opciones y las diferencias más relevantes entre una y otra.

Cuestiones previas

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, generalmente, los puntos de amarre para embarcaciones de recreo están situados en concesiones administrativas conferidas por la Administración Pública, estatal o autonómica, a una entidad privada (entidad concesionaria).

En segundo lugar, estas concesiones administrativas portuarias se rigen por un Reglamento de Explotación de la zona náutico-deportiva que ha sido previamente aprobado por la Administración Pública, por el que rigen las relaciones entre el concesionario y los usuarios de la concesión y que resulta de obligado cumplimiento para ambas partes.

En tercer lugar, los servicios prestados en la concesión portuaria se rigen por las tarifas vigentes en la concesión y que también han sido aprobadas por la Administración Pública competente.

Diferencias entre el uso preferente y el alquiler de amarre

A) Duración

Quién adquiere el derecho de uso preferente sobre un amarre (cesionario) lo hace generalmente por un período temporal que es coincidente con la duración de la concesión administrativa en la que se ubica el amarre en cuestión.

Por el contrario, quién adquiere un derecho de arrendamiento sobre un amarre lo hace por un período temporal corto, ya sean días, semanas o meses.

B) Obligaciones económicas

El titular de un derecho de uso preferente sobre amarre tiene las siguientes obligaciones económicas:

El precio de cesión es la cantidad que se fija por la entidad concesionaria para la adquisición del derecho de uso sobre el amarre por todo el período concesional y que debe ser abonado por el interesado en el momento de su adquisición.

La adquisición de un derecho de uso preferente sobre un amarre, a diferencia del mero arrendamiento, conlleva la obligación para su titular de contribuir periódicamente al pago de los gastos de mantenimiento y sostenimiento del Puerto.

En este sentido, el pago del precio de cesión no exime al titular de su obligación de contribuir al sostenimiento del Puerto. Podría decirse que el precio de cesión tiene su justificación en la necesidad de amortizar el coste de construcción del Puerto mientras que las cuotas periódicas pretenden hacer frente a las necesarias inversiones que deben efectuarse en todo Puerto una vez construido y que redundan, indudablemente, en beneficio de los usuarios.

En los Puertos se prestan una serie de servicios a los titulares de amarres y demás usuarios para permitirles el pleno disfrute de su amarre y embarcación sacándole el máximo provecho y para su mayor comodidad.

Por ello, lógicamente, los amarristas tendrán que abonar los consumos de agua y luz efectuados por sus embarcaciones mientras están amarradas en el Puerto o los demás servicios que soliciten como la subida a seco o reparación de embarcaciones, botadura o remolque del barco o servicio de buzo, entre otros.

Por su parte, el titular de un derecho de arrendamiento sobre amarre tiene las siguientes obligaciones económicas:

  • Abonar el precio del alquiler del amarre.
    El arrendatario deberá abonar a la concesionaria la tarifa de alquiler correspondiente, no existiendo en este caso abono de precio de cesión a diferencia del uso preferente.
  • Abonar los servicios complementarios que puedan solicitarse para la embarcación.
    El arrendatario deberá abonar los consumos de agua y luz que realice en el amarre para su embarcación, así como cualquier otro servicio complementario que pueda solicitar del Puerto.

No tiene el arrendatario obligación, por otra parte, de abonar importes en concepto de contribución a los gastos de mantenimiento del puerto, a diferencia de lo que sucedía con el cesionario de un amarre.

Nosotros

En Sáez Abogados estamos especializados en Puertos Deportivos teniendo una amplia experiencia en el asesoramiento tanto de los propios Puertos Deportivos como de las personas que están interesadas en adquirir algún derecho sobre los amarres y demás activos existentes en los Puertos.

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